Joan Pere Viladecans


Una mirada interior. Una mirada interior?

Joan Pere Viladecans expone su última obra, “Una mirada interior. Una mirada interior?”, en el Espacio Volart de la Fundació Vila Casas de Barcelona hasta el 22 de julio. La exposición está compuesta por una veintena de obras y coincide con el 50 aniversario de su primera exposición en 1967 en el Cercle Artístic de Sant Lluc. El artista ha manifestado que la idea de la muestra es establecer la relación “que existe entre arte y ciencia, que han seguido siempre caminos paralelos sin tocarse, aunque tienen algo en común como es la permanente enemistad de la vida contra la muerte”.

Algunas de las obras están realizadas encima de radiografías ampliadas de diversas partes del cuerpo y acompañadas de algún objeto: fracturas o patologías del cuerpo humano se convierten en elementos artísticos. Viladecans entiende su obra dentro de la cotidianidad aunque no nos pone fácil la interpretación. Es una obra muy meditada y trabajada: “Utilizo por primera vez técnicas nuevas como la estampación digital, materiales como la radiografía o el óxido, que me ayuda a reflejar ese paso del tiempo, que para mí no es reflejo de una actitud dramática o pesimistas, sino que tiene que ver con la metamorfosis, con el enriquecimiento”. El interés del autor por la ciencia queda plasmado en el catálogo de la exposición, donde incluye textos del presidente del Colegio de Médicos de Barcelona, Jaume Padrós, del médico Miquel Vilardell y del cardiólogo y pintor Màrius Petit, que nos facilitan la visión de estos cuadros que unen arte y ciencia.

Viladecans ilustró los cuentos de Edgar Allan Poe, donde encontró uno que narra la historia de un personaje al que le van creciendo las extremidades de manera desmesurada. Años después, un médico francés, Antonin Bernard-Jean Marfan, daba nombre a esta enfermedad bajo la denominación de “síndrome de Marfan”, título que el pintor ha dado a alguna de sus telas.

La admiración del pintor por el poeta Salvador Espriu queda reflejada en la tela en un simple bastón que nos recuerda el poema del “Caminant i el mur”. Viladecans confiesa que se ha pasado la vida escapando y aprendiendo. Este aprendizaje se encuentra reflejado en cada una de sus exposiciones a lo largo de los cincuenta años que lleva mostrando su obra al público: “Existe una parte de reflexión y pensamiento y otra que consiste en darle forma a todo ello. Como la mirada interior es muy importante, me servía muy bien la idea de la radiografía, que es un elemento muy atractivo”.

Cuando se le pregunta al filósofo, periodista y escritor Josep Ramoneda cómo definiría la obra de Viladecans, lo hace con pocas palabras: “Imposible hacerlo”.