Gala


Gala-Salvador Dalí. Una habitación propia en Púbol

Fascinante, solitaria, luchadora, mujer fatal, mundana, egoísta, calculadora, antipática, fría, manipuladora, enigmática, tacaña. Con todos esos adjetivos se calificó a Elena Dimítrievna Diákonova, Gala (Kazán, 1894- Portlligat, 1982), la compañera y modelo de Salvador Dalí durante más de medio siglo, después de que se conocieran un verano de 1929 en Cadaqués (Girona). Siempre estuvieron juntos, hasta 1982, cuando ella fallece. Él la pintó como diosa, como virgen, como madre o como voluptuosa mujer idealizada. “Gala era el castillo inexpugnable que nunca había dejado de ser”, escribe Dalí en 1971.

Gala nunca había sido objeto de una muestra monográfica. El Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) inauguró a principios de este mes de julio la exposición Gala-Salvador Dalí. Una habitación propia en Púbol. La muestra, organizada con la fundación de Figueres que lleva el legado de la pareja, quiere hasta el 14 de octubre cambiar la imagen de musa por la de artista: documentación inédita, fotografías, objetos personales y obras de artistas vinculadas con su biografía.

Estrella de Diego, catedrática de arte contemporáneo y comisaria de la muestra, ha reunido 315 obras donde refleja el papel activo de Gala y la coautoría en muchas creaciones. Dalí firmó muchas de sus obras con la rúbrica doble de “Gala Salvador Dalí”. “Estaba ahí delante. Ellos lo estaban contando, solo había que leerlo”, afirma la comisaria. “Si Gala era tan mala, tan controladora, si le interesaba tanto el dinero, por qué abandonó a Paul Éluard, poeta de éxito en París, ciudad donde todo el mundo del arte aspiraba a vivir, y se quedó con quien entonces no era nadie para vivir en una casa de 20 metros cuadrados, en un sitio perdido sin agua ni luz. Seguro que pensó que allí podía desarrollar su actividad artística”.

Para Estrella de Diego, “reivindicar a Gala es también reivindicar a Dalí. Ver a Gala desde otro ángulo es ver a Dalí a través de otros ojos, por lo tanto, se enriquecen los dos. Dalí ha sido vilipendiado por sus detractores y es el más contemporáneo con sus gamberradas. Él se inventó el artista como estrella”, prosigue la experta, autora de Querida Gala (2003), una biografía fundamental para conocer a esta mujer.